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Категория: ПРЕВОДИ НА ИСПАНСКИ ЕЗИК

***

– ¿Por qué me tiras del pelo?
– Porque estás del todo a mi lado.
Niños. A su lado – el río.
En el río – dos barbudos negros.
Dos barbudos negros de charol.
Sedosos, sin secuestrar.
Y una cigüeña con calcetines
Bajados – de plantas mojadas.
Tan grandes como los peces,
Los niños no tienen sombras.
– ¿Por qué me tiras las horquillas?
– Para dárselas a los barbudos
Que ellos también se vuelvan guapos
Que brillen más que el cuellecito.
Dos peces negros – enamorados
Y dos colas en el cielo.
El cielo – hecho de frambuesas,
de ocaso y ronquidos.
– Di mi nombre en la oscuridad.
Ese nombre que es pluma de cigüeña
Y no le cuentes a la piedra
Lo que ha pasado después.
Dos peces. Una de ellas no está.
Se ha ido a bañar el verano.

***

En la acera delante de la tienda de jabones,
Desde siempre huele a ti.
A una atracción que no se ve.
Las vendedoras saben lo normal que es
Que no me compre nada
Más que nubes.
Y que allí, en esa misma calle, bañe a tu silueta
Con una gota de imaciencia enorme.

Me encanta tu olor a percepciones,
A agujas de pino y a menta,
A clavo,
Canela,
Y manzana verde…

Y si siguiera pensando en tus aromas
Llegaría hasta el pelo
Y jamás pensaría
En comprarte un peine.

***

Llegará nuestro otoño indeciso,
y los saltamontes transportarán, apenas cobrando,
aquella luz tan seca.
La van a juntar muy detrás de tus ojos,
donde de manera natural
las mujeres esconden islas,
aromas
o reflejos, pintados con tiniebla.

Yo voy a ser tan solo una parte de la tristeza terrenal veraniega,
porque sé,
que el verano no es nada más que tú.
Porque podría comprarte
una gota enorme de leche
y sentrame cerca del trigo,
hasta que se haga sol,
luego nieve,
y luego pan.

Antes de que soltemos las cigüeñas
a que se busquen diplomas de ángeles,
prometo enseñarte mi manuscrito – como un desmayo.
Es tan bonito,
que los pájaros tengan papeles del cielo,
y nosotros tengamos los significados de septiembre,
palabras,
membrillos,
y helada de golpe.

Es tan bonito,
el que juguemos a capas y a rosa mosqueta,
el que andemos a tientas por la semántica,
como si fuera un almiar.
Pero hay algo más que el todo –
el que no sepamos nada…
Y si se puede,
que este nada sea una hoja otoñal.

Y si se puede,
que paremos un segundo bajo las hojas que caen –
ellas – siempre hechas de puntos suspensivos y de amarillo.
Y si se puede,
que nos quedemos en el aire,
que no caigamos.
Y si se puede –
que estemos solos –
los saltamontes, tú y yo.

Y si se puede,
que no venga ningún invierno indeciso.
Los copos de nieve son los derrochadores más grandes del blanco.
Incluso dicen por ahi,
que esa nieve tiene un banco para sentarse y un jardín.
Y un librito de poemas –con hojas blancas dentro de él.

***

Se rumorea
que tienes once de mis diez libros.
Y también se rumorea
que cuando nada escribía
tú hablabas con una almeja olvidada en el árbol,
y le pedías que por nada en el mundo echara a volar.
Si esto fuera cierto,
entonces yo sería aquel género,
definido como elegía que ha brotado en el bosque.
Y tengo derecho
a repartir tan solo diez rosas mosqueta
y a decirte que la más alta de ellas es tu viento.

Yo no calculo nada… hasta este signo más
me sacude e inquieta con su imposibilidad.
Se rumorea que sabes de memoria todo lo mío,
hasta el arrastrarse de mi pulso hacia la prosa.

Y si no es así, entonces ¿quién ha leído
el libro de primaria con plantas rotas?
Y ¿quién se ha agachado de tal manera encima de mí
como si fuera el último poema en el mundo?

Y también se rumorea,
que esto es humo,
una illusion de estrofas sin control.
No cuentes hasta diez..
Quedémonos así –
como dos venidos
a la biblioteca invitados.

***

Voy a irme del trabajo para siempre,
para esperarte,
cuando sales del tuyo.
Me quedaré durante horas en la esquina
con impaciencia dormida de las sombras.

Te quiero más que al tiempo
cuando nuestros nombres no estaban.
Cura mi lógica inaguantable
con la presencia
de otras dimensiones.
Me he ido de todos mis poemas,
mis trabajos y mis rimas.
Ven a casa pronto
para que podamos escribir
canciones para los peces del jardín.

No te asustes
Porque escribamos biografías,
Al dibujar con manos en la cascada
Te recogeré a las seis menos muy poquito
Para decirte
Que vayamos a cualquier lugar.

POSAZUL

Me siento justo así – posazul.
Desde hace segundos, meses y años…

Como si fuera gotita de tinta en la manga de la nieve.
Como si fuera un verso que tenéis por qué olvidar.
Como si fuera la sombra de la palabra entre dos violetas.
Como si fuera algo que no fuera a ocurrir de verdad.
Como si fuera un collar de niña esparcido por el suelo.

Yo soy algo posazul…. Otra cosa no sé cómo ser.

Es por ello que palidezco… Y antes de darme cuenta
delante mía veo temblar una cortina azul celeste.

Y la última sílaba asoma su naricilla,
Y más azul que nada, intenta brillar.